La alta sensibilidad en la etapa de la gran experiencia: después de los 60 años
Cómo se debe vivir la alta sensibilidad en la gran etapa de la experiencia d el vida.
Gabriela Guzmán Arnaud
6/18/20264 min read
El valor de la mirada
Quiero empezar invitándoles a cambiar una palabra. Hoy no vengo a hablar de "vejez" ni de "tercera edad". Vengo a hablar de la etapa de la gran experiencia.Ese momento de la vida, a partir de los 60 años, donde el ritmo del mundo exterior suele frenar, pero el mundo interior se expande de una manera extraordinaria.
Y en este escenario, hay un grupo de personas que vivimos esta etapa con una intensidad única. Somos las Personas con Alta Sensibilidad (PAS). Les cuento un poquito de historia: La doctora Elaine Aron, pionera en el estudio de este rasgo, descubrió que un 20% de la población nace con un sistema neurosensorial más fino, más receptivo.No es una enfermedad, no es un trastorno; por eso, más que de un "diagnóstico", a mí me gusta hablar de un descubrimiento o una identidad.Porque es el momento en que uno entiende, por fin, por qué siempre ha sentido el mundo a flor de piel. Imaginen lo que ocurre cuando este rasgo biológico se une al mayor tesoro que dan los años: la experiencia de vida.
Quiero hablarles de La neurobiología de la alta sensibilidad después de los 60
Para entender a una persona PAS de más de 60 años, tenemos que viajar por un momento al cerebro, concretamente a una pequeña estructura llamada la amígdala.La amígdala es nuestro radar del peligro, la que gestiona el miedo, la ansiedad y el estrés. En las personas PAS, esta amígdala es hiperactiva; reacciona con más fuerza ante los estímulos: un ruido fuerte, una mala cara, el sufrimiento ajeno o la incertidumbre de la salud en esta etapa de la vida.
Si esta hiperactividad no se gestiona, el cerebro interpreta que está en peligro constante y libera cortisol, la hormona del estrés crónico. Y ya sabemos lo que el cortisol le hace a un cuerpo maduro: inflama, agota, genera ansiedad y nos desconecta de los demás.El gran reto después de los 60 años no es sentir menos, sino aprender a bajar el ruido de esa amígdala para que la sensibilidad no se convierta en sufrimiento, sino en sabiduría.
Por eso es tan crucial que en esta etapa de la vida hagamos ese ejercicio de auto-conocimiento. Muchos mayores de 60 han vivido toda su vida pensando que eran "demasiado blandos", "demasiado dramáticos" o "raros". Cuando descubren el rasgo PAS, es como si se encendiera una luz en su pasado. Hay una reconciliación profunda con su propia historia. Al entender su diseño neurobiológico, la culpa desaparece y empieza la verdadera gestión emocional.
Cuáles son Los tres factores a nuestro favor:
Una vez que aprendemos a calmar la amígdala, la alta sensibilidad después de los 60 años deja de ser una carga y se transforma en lo que Elaine Aron llamaba el rol de los "consejeros reales".Históricamente, las tribus necesitaban guerreros, pero también sabios sensibles que leyesen los peligros y las necesidades emocionales del grupo.En la etapa de la gran experiencia, los PAS cuentan con tres factores maravillosos a su favor:
1. La integración de la experiencia cognitiva y vital: A los 60 años, el cerebro ya ha visto mucho. La intuición de un PAS, sumada a décadas de aprendizaje, se convierte en una brújula infalible.
Somos personas capaces de captar el ambiente de una habitación con solo entrar, de detectar quién sufre en silencio y de ofrecer la palabra exacta de consuelo.
2. El tiempo juega a favor de nuestro propósito: Las obligaciones de la mediana edad (la crianza estresante, la competitividad laboral) suelen disminuir. Por fin hay tiempo. El cerebro PAS necesita desesperadamente un propósito. Cuando un PAS tiene tiempo para conectar con su elemento, su salud física y mental mejora drásticamente.
3. El florecimiento de la creatividad y el altruismo: La alta sensibilidad está conectada directamente con el pensamiento profundo y el arte. La pintura, la escritura, la música o el cuidado de los nietos y de los enfermos en entornos paliativos se convierten en canales donde esa intensidad interior se vierte, transformándose en belleza y alivio para otros.
Herramientas prácticas para calmar la amígdala
¿Cómo logramos, entonces, que un PAS mayor de 60 años no se sature con el dolor del mundo o con los achaques propios de la edad? ¿Cómo reducimos la actividad de la amígdala?La respuesta está en buscar actividades que generen oxitocina y dopamina, las hormonas del bienestar, del vínculo y de la calma. Aquí es donde los profesionales de la salud y del cuidado debemos poner el foco:
El silencio y la contemplación: El cerebro PAS necesita "vaciar el vaso" del exceso de estímulos. Paseos por la naturaleza, la meditación o simplemente diez minutos de silencio al día actúan como un bálsamo que resetea el sistema nervioso.
El arte como terapia: Crear. No importa si es tejer, escribir sus memorias o cuidar un jardín. El acto de crear calma el sistema de alerta cerebral y mejora notablemente nuestro nivel cognitivo.
El voluntariado y la ayuda mutua: Los PAS encuentran su felicidad en el servicio. Curiosamente, ayudar a los demás activa áreas cerebrales que mitigan el propio dolor físico y emocional. Es el circuito del amor en acción.
Una mirada compasiva hacia el final del camino
Si hay un lugar donde se necesita la alta sensibilidad, es precisamente aquí. En el tramo final de la vida, las palabras a veces sobran y lo que importa es la capacidad de sostener la mirada, de sintonizar con el miedo del paciente, de tocar una mano con la ternura exacta. Una persona PAS que ha aprendido a gestionar su rasgo, que ha calmado su amígdala a través del arte, del propósito y de la aceptación, se convierte en el faro más luminoso para los que están sufriendo.
No veamos los años como un apagón, sino como el momento en que las luces artificiales del mundo se apagan para que, por fin, brille la luz interior de nuestra sensibilidad más pura.
Aprendamos a reconocernos, cuidemos nuestro cerebro emocional, y permitamos que la gran experiencia sea, verdaderamente, la etapa más conectada y hermosa de nuestras vidas.
